El tren que salvó la navaja de Albacete
Un decreto metió la navaja artesanal en el mismo saco que las pistolas. El Ayuntamiento entero cogió el expreso a Madrid.
Juanito, ¿tú sabías que hubo un año en que casi prohíben la navaja de Albacete?
¿Que casi la prohíben? ¡Pero si la navaja albaceteña lleva cinco siglos de historia! Cuenta, cuenta, que esa la conozco bien.
Pues mi nieta lo estudió en el instituto. Dice que en 1920 un decreto del Gobierno metió a la navaja en el mismo saco que las pistolas.
Es verdad, Llanos, y fue un susto de muerte para la industria cuchillera de Albacete. Escúchame bien, que esta historia tiene tren, política y hasta un ministro de por medio.
Empieza por el principio, anda.
Aquel año, 1920, la Feria de Albacete se celebró del 7 al 15 de septiembre. Pues al día siguiente de acabar la Feria, el 16 de septiembre, salió publicado en la Gaceta de Madrid —que era como se llamaba entonces el actual Boletín Oficial del Estado— un Real Decreto del Gobierno de Eduardo Dato. Y aquello era un mazazo para el gremio cuchillero.
¿Por qué tan grave?
Porque el país vivía años convulsos, con pistolerismo y huelgas violentas en las grandes ciudades, y el Gobierno, con la excusa de la "seguridad de las personas y del orden público", decidió poner bajo control de la Guardia Civil toda la producción de armas de España. Y aquí está la clave: metieron en el mismo saco una pistola que una navaja artesanal de Albacete. Para fabricar, transportar en tren o vender cualquier navaja hacía falta una Guía de Circulación sellada por la Guardia Civil. Y si te pillaban sin papeles, multa de 250 pesetas la primera vez, 500 la segunda, y si no podías pagar, a la cárcel.
¡Qué barbaridad! ¿Y las navajas que confiscaban?
Las destruían y las convertían en chatarra, Llanos. Imagínate el pánico entre los cuchilleros de Albacete. Enseguida se organizaron dos comisiones: una de los pequeños talleres, los que surtían a los vendedores ambulantes que iban a la estación de ferrocarril de Albacete pregonando a voz en grito "¡Navajas, navajitas de Albacete!". Y otra comisión, la de los grandes fabricantes.
¿Y el Ayuntamiento qué hizo?
Ahí es donde se pone interesante. El 6 de octubre de 1920 el asunto llegó a la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Albacete, que entonces presidía el alcalde Fructuoso Manuel Fernández-Rodríguez Nieto. Fueron los concejales socialistas, Manuel Fraile Conesa y Andrés García Lloret, quienes exigieron abrir un debate por lo que llamaron el "gravísimo conflicto" que aquella "absurda disposición del poder Central" había traído a las "clases trabajadoras del ramo de cuchillería".
¿Y el alcalde qué decía?
Llegó a decir en el pleno que si no encontraban solución, dimitiría antes de dejar que "se matara completamente la industria navajera". Fuerte lo dijo, ¿eh? Y propuso montar una delegación de concejales, industriales, trabajadores y la Cámara de Comercio para ir en un tren expreso a Madrid a exigir al Gobierno una rectificación.
¿Todos de acuerdo?
Ahí hubo su más y su menos. El alcalde quería llevar él la voz cantante, pero los socialistas dijeron que no, que el asunto era tan grave que tenía que ir el Ayuntamiento entero, los veinticinco concejales, pidiendo, que no rogando, la derogación de la norma. Y Manuel Fraile aprovechó para recordarle al alcalde, que era de la corriente de Juan de la Cierva, el llamado "ciervismo", que fue precisamente el padre de ese Juan de la Cierva, siendo ministro de Gobernación en 1907, quien ya le había dado un primer golpe a la navaja años atrás. "Esto hay que decirlo con más obligación por aquellos que se llaman ciervistas", le soltó Fraile en pleno debate.
Vaya tela con la política.
Y no fue lo único. Otro concejal, Pedro Martínez Gutiérrez, recordó que era la segunda vez en su vida que veía cómo el Gobierno intentaba "tirar abajo la industria principal de Albacete", tras el intento de 1907, que entonces se frenó por la protesta del pueblo. Y el primer teniente de alcalde, Pedro Jiménez Molina, que además presidía la Cámara de Comercio, propuso sumar a la protesta al otro gran pueblo cuchillero de España, Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real.
Al final, ¿fueron todos a Madrid?
Se acordó que marcharan a Madrid todos los que quisieran, dejando de alcalde en funciones al primer teniente de alcalde, Pedro Jiménez Molina. Y una comisión con el alcalde, concejales, patronos y trabajadores de los talleres, más la Cámara de Comercio, cogió el tren expreso a Madrid.
¿Y qué pasó allí?
Se reunieron con los ministerios de la Gobernación, Hacienda y Fomento. Y volvieron a Albacete el 10 de octubre de 1920, en el expreso de la noche. El Defensor de Albacete lo puso en portada el lunes 11 de octubre con un titular que a mí me emociona cada vez que lo leo: "Feliz éxito de las gestiones".
¡Lo consiguieron!
El ministro de la Gobernación, el conde de Bugallal, que llevaba apenas un mes en el cargo, se comprometió a aclarar por real orden que las navajas de uso normal, las del campo y las de comida, con la hoja de hasta once centímetros, quedaban libres de todo aquel papeleo. Se salvó el cierre que estaba previsto para el 11 de octubre, justo el día después de que volviera la comisión. Fue ganar por los pelos, Llanos.
Qué angustia, con lo importante que es esa industria aquí.
Y aún hubo más capítulos. Porque, claro, las promesas de Madrid no siempre se cumplen a la primera. La aclaración se publicó el 12 de octubre de 1920, pero luego, en la práctica, la Guardia Civil seguía interpretando la norma de forma muy restrictiva, dificultando el transporte y la venta. Así que el presidente de la Asociación de Fabricantes de Navajas de Albacete, un tal Juan Miguel López, tuvo que volver a la carga con quejas, junto con el Fomento del Trabajo Nacional de Barcelona. Y el 31 de enero de 1921 hubo que sacar otra orden más, esta vez dirigida directamente a la Guardia Civil y a los gobernadores civiles de toda España, para que dejaran de poner trabas y despacharan las guías sin tantas complicaciones.
O sea que costó lo suyo, pero se salvó.
Se salvó. Y en las actas del Ayuntamiento de los días 13 y 20 de octubre de 1920 quedaron recogidos los agradecimientos que llegaron al Consistorio por cómo se había resuelto el conflicto. Todo eso lo recordó el Archivo Municipal de Albacete en 2022, para que no se nos olvide.
Lo que no cambia es que la navaja siempre está en el punto de mira, ¿eh? Que ahora también hay líos con eso.
Ahí le has dado, Llanos. La historia se repite, como si la navaja de Albacete tuviera que defenderse cada cierto tiempo de quien no entiende que aquí no se fabrican armas, se fabrica un oficio, una tradición de siglos que hoy es Bien de Interés Cultural. Pero aquel año, 1920, se salvó gracias a un tren expreso, a un pleno municipal que por una vez se puso de acuerdo por encima de la política, y a la tozudez de un pueblo que no estaba dispuesto a dejarse quitar lo suyo.
Pues la próxima vez que vea una navaja de Albacete en un escaparate, me acordaré del tren aquel de octubre de 1920.
Eso es, Llanos. A toda máquina, que así se salvó la cuchillería albaceteña.
Para quien quiera comprobarlo todo
- Reportaje de referencia: José Fidel López Zornoza, "A toda máquina por la cuchillería: el viaje en tren que salvó la navaja de Albacete hace un siglo", eldiario.es Castilla-La Mancha, 10 de junio de 2026. Investigación sobre actas de la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Albacete (sesiones del 6, 13 y 20 de octubre de 1920) y hemeroteca del Defensor de Albacete (ediciones del 11 de octubre de 1920 y 31 de enero de 1921).
- Fuente legal: Real Decreto publicado en el número 260 de la Gaceta de Madrid, 16 de septiembre de 1920; aclaración publicada el 12 de octubre de 1920; Orden del Ministerio de la Gobernación, 31 de enero de 1921.
- Fondo fotográfico: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (UCLM) y Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha (fotografías de Luis Escobar).
- Recordatorio institucional: Archivo Municipal de Albacete, 2022.
- Fechas clave: Real Decreto, 16 de septiembre de 1920; debate en el Ayuntamiento, 6 de octubre de 1920; viaje y regreso de la comisión a Madrid, 10 de octubre de 1920; aclaración favorable publicada, 12 de octubre de 1920; segunda orden aclaratoria, 31 de enero de 1921.