La historia del fútbol en Albacete: los orígenes del Albacete Balompié
El primer partido se jugó el 27 de mayo de 1917 y lo ganaron los dependientes del comercio. Un alicantino, Franklin Albricias, trajo el fútbol a la ciudad.
Siéntate, siéntate, que esta historia es larga y bonita. ¿Tú sabes cuándo se vio rodar por primera vez un balón en Albacete?
Ay, Juanito, no empieces con acertijos. Cuéntalo bien, que la gente joven anda por ahí leyendo cosas raras en internet. El otro día mi nieto me enseñó una página que decía que aquí había un equipo de ferroviarios en 1897, "Locomotoras Albacete" o no sé qué...
¡Locomotoras! Mira, Llanos, te lo digo con el periódico en la mano, como quien dice. El Defensor de Albacete se fundó precisamente en 1897 y salió a la calle cuarenta y dos años seguidos, hasta 1939. Cuatro hojas grandes, diez céntimos costaba. Si en esta ciudad hubiera habido fútbol en aquel tiempo, el Defensor lo habría contado, que aquí no pasaba una feria sin que lo apuntaran todo. Y los que han ido al Archivo Histórico Provincial de Albacete, ahí en la calle Padre Romano, a leerse el periódico hoja por hoja —que los hay, investigadores de universidad y todo—, no han encontrado ni una línea de fútbol antes de 1917. Ni una. Los orígenes del fútbol en Albacete son otros, y bien documentados están.
O sea, que eso del Locomotoras es un cuento.
Un cuento moderno, de los que fabrican las máquinas. Pero la historia verdadera del fútbol en Albacete es mejor, ya verás. Empieza con un forastero.
Como las buenas historias.
Un alicantino de veinticinco años. Franklin Albricias Göetz se llamaba, el padre del fútbol albaceteño, hijo de un maestro protestante catalán y de una suiza. Profesor de francés. En 1917 aprobó su oposición y le dieron plaza en la Escuela Normal de Maestros de Albacete, la de la calle Zapateros. Y el hombre venía de jugar al fútbol en Alicante, ¿eh?, que no era un aficionadillo: había sido jugador y directivo del Lucentum Foot-Ball Club, y en 1913 hasta lo seleccionaron para un combinado levantino que jugó contra un equipo de Barcelona. Eso salió en una revista de allí, Oro y Azul, en mayo de 1913.
¿Y qué se encontró al llegar aquí?
Pues nada, hija. Nada de nada. Él mismo lo contó años después en un diario de Alicante: que ni uno solo de los muchachos tenía idea de lo que era el lawn-tennis ni "manifestación atlética" alguna. Dijo que la labor fue "penosísima". Aquí lo que había era caza, tiro de pichón y bicicleta, y para de contar.
Pero él no se arredró.
Qué va. En mayo de 1917 ya tenía dos equipos en pie, los primeros equipos de fútbol de Albacete. Uno con sus alumnos de la Normal, que le llamaban La Normal, claro. Y el otro, fíjate qué cosa, La Liga: los muchachos de la Liga de Dependientes del Comercio y la Banca. Los mancebos de las tiendas y los escribientes de los bancos, Llanos. Los que despachaban telas en la calle Mayor por la mañana, por la tarde a correr detrás de la pelota.
¡Los dependientes! Eso no me lo habías contado nunca.
Porque se ha sabido bien hace poco, que un periodista de aquí, López Zornoza, se ha pateado las hemerotecas y lo ha publicado con pelos y señales. Y gracias a eso tenemos hasta la fecha exacta del primer partido de fútbol en Albacete: domingo 27 de mayo de 1917, a las cinco de la tarde, en un campo que apañaron a la espalda del Recinto Ferial. El Defensor de Albacete publicó la previa y todo: dos partes de cuarenta y cinco minutos, diez de descanso, y le pedía al público que respetara las "rayas" del campo. ¡Las rayas! Que la gente no sabía ni que no se podía pisar dentro.
¿Y quién ganó?
La Liga, dos a uno. La crónica salió el miércoles 30 de mayo de 1917, firmada por un tal "Roque Font", que era seudónimo, como se estilaba. Decía que la primera parte estuvo "algo desanimada" pero que luego los muchachos despertaron al público. Y hasta se conservan los nombres, que eso emociona: por La Normal jugaron Mombredo, Molina, Fuentes, Valero, Llorca, Descalzo, Gregorio, Sainz Pardo, Bello y Patoy. Y por La Liga, Serrano, Cullell, Tapia, Ángel, Sancho, Jubany, Jimeno y Legorburo.
Legorburo... como el edificio.
Apellidos de Albacete de toda la vida. Aquellos muchachos no lo sabían, pero estaban fundando algo: la semilla de lo que un día sería el Albacete Balompié.
¿Y de ahí salió el club?
De ahí mismo. Aquel verano de 1917 don Franklin juntó a los mejores de los dos equipos y montó el primer club de fútbol de la ciudad: el Sporting Foot-ball Club. Y lo estrenaron a lo grande, en plena Feria de Albacete de septiembre de 1917. Aquella Feria, Llanos, fue de las que hacen época: se inauguró la Plaza de Toros nueva y el Gran Hotel.
¡La Feria de 1917! Mi abuela me hablaba de aquella Feria.
Pues en el ocaso de esa Feria, un domingo de septiembre de 1917, debutó el Sporting contra el segundo equipo del Lucentum de Alicante, los amigos de Albricias. El Defensor lo anunció con una frase que me sé de memoria: que aquel "espectáculo deportivo que tanto interés despierta en el extranjero y en muchas regiones de España, podrá presenciarse mañana por primera vez en Albacete". Y decía que pondrían sillas alrededor de la pista para el público. Sillas, Llanos, como en el teatro. Así se veía el fútbol entonces.
¿Y por qué no se llama Sporting hoy el equipo?
Porque el nombre inglés no gustó. La gente de aquí, ya sabes. Así que antes de acabar 1917 le cambiaron el nombre: Club Deportivo Albacete, el antecedente directo del Albacete Balompié. Y la equipación nos la dejó descrita don Francisco del Campo Aguilar, que fue cronista oficial de la ciudad, en su libro Albacete Contemporáneo 1925-1958: camiseta encarnada, pantalón blanco, y en el pecho una estrella blanca de cinco puntas, "al modo de los Exploradores de aquella época", los boy-scouts españoles, simbolizando el Siempre Adelante.
Siempre adelante... Qué bonito. ¿Y campo? Porque detrás del ferial no iban a estar toda la vida.
Ahí está la pena y la gracia. Estuvieron años sin campo en condiciones, jugando donde podían. Hasta el punto de que los balonazos estropeaban los árboles del parque —lo que hoy es el Parque Abelardo Sánchez— y el asunto llegó al pleno del Ayuntamiento de Albacete, que instó a los aficionados a irse a jugar a los Ejidos de la Feria. Eso está en las actas, ¿eh?, no me lo invento. El primer campo de fútbol de verdad no llegó hasta 1921: el Campo del Paseo de la Cuba, que también llamaban Campo de Canalejas. En el Archivo Histórico Provincial se guarda hasta un cartel de un partido benéfico de 1922, y en el libro La Mancha Blanca hay fotos de aquellos partidos del Paseo de la Cuba.
Espera, que aquí es donde mi nieto me leyó lo del alcalde Lodares, que si él había puesto el campo en 1899...
Y dale con 1899. Mira, don Gabriel Lodares fue un señor importantísimo en la historia de Albacete, eso sí es verdad: alcalde dos veces, entre 1900 y 1901 y entre 1904 y 1906, trajo el agua potable, levantó el Pasaje Lodares y el Gran Hotel, y por eso lo hicieron Hijo Adoptivo. Pero de fútbol, nada. Ni un papel, ni una acta, ni una línea de periódico lo relaciona con un campo de fútbol. Lo que pasa es que el que inventó el cuento del Locomotoras necesitaba un nombre que sonara de verdad, y usó el del pobre don Gabriel, que no puede defenderse.
Qué poca vergüenza. ¿Y don Franklin? ¿Qué fue de él?
Ay, Llanos. Esa es la parte que se cuenta bajito. Estuvo aquí apenas un lustro, pero qué lustro: fundó el primer club de fútbol de Albacete, fue directivo de la Federación Levantina de Fútbol desde 1920 representando a Albacete, arbitró partidos, montó hasta un Grupo Libre de Cultura contra el caciquismo, que lo recogió el periódico El Sol en 1919. Luego volvió a Alicante, fue concejal y presidente de la Diputación de Alicante en la Segunda República... y el 29 de marzo de 1939, dos días antes de acabar la Guerra Civil, tuvo que escapar por el puerto de Alicante con lo puesto. Bélgica, Argel, Suiza. Allí llegó a obispo de la Iglesia Metodista. Murió lejos, ciego ya, sin volver a ver ni Alicante ni Albacete.
Y aquí, ¿nos acordamos de él?
Una calle tiene, desde enero de 1981, ahí al lado del Estadio Carlos Belmonte. Poca cosa para lo que hizo, digo yo. Su nieto, que se llama Franklin como él, ha recuperado hace poco la nacionalidad española por la Ley de Memoria Democrática, y ha venido a Albacete a fotografiar la placa de la calle del abuelo. Dice que le duele que el club nunca le haya contestado.
Pues desde aquí lo decimos nosotros: don Franklin, gracias. Que cada gol que se grita en el Carlos Belmonte empezó en aquel campillo detrás del Recinto Ferial, un domingo 27 de mayo de 1917, con las rayas pintadas en la tierra y las sillas alrededor.
Y con los dependientes del comercio ganando dos a uno a los maestros. Que eso, Llanos, también hay que decirlo: en Albacete, el primer partido de la historia lo ganaron los de la tienda.
(riendo) Como tiene que ser. Anda, vamos a echar el cierre, que se hace tarde.
Se hace tarde... pero Siempre Adelante. Que del Sporting de 1917 al Queso Mecánico hay un hilo que no se ha roto nunca.
Para quien quiera comprobarlo todo
Nota: el relato del "Locomotoras Albacete Balón-Pie" (1897) que circula por internet carece de cualquier respaldo documental y debe considerarse contenido fabricado.
- Hemeroteca: Defensor de Albacete (1897-1939) — previa del 26 de mayo de 1917, crónica del 30 de mayo de 1917 firmada "Roque Font", anuncio del debut de septiembre de 1917. Consultable en el Archivo Histórico Provincial de Albacete (C/ Padre Romano, 2) y, digitalizado desde 1925, en la Biblioteca Digital "Tomás Navarro Tomás" del Instituto de Estudios Albacetenses (iealbacetenses.com).
- Investigación reciente: José Fidel López Zornoza, "De inventar el fútbol en Albacete al exilio: la historia olvidada del republicano Franklin Albricias", eldiario.es Castilla-La Mancha, 25 de julio de 2026.
- Estudio académico: Germán Ruiz Tendero (UCLM/UCM), "La presencia del deporte en la provincia de Albacete durante la Segunda República", EFDeportes nº 155, abril de 2011 — vaciado del Defensor de Albacete en el Archivo Histórico Provincial.
- Bibliografía: Francisco del Campo Aguilar, Albacete Contemporáneo 1925-1958 (descripción de la primera equipación); Miguel Miró Pieri, La Mancha Blanca (1991, fotografías del Campo del Paseo de la Cuba); La Futbolteca, historial del Albacete Balompié.
- Piezas de archivo: cartel de partido benéfico de 1922, Archivo Histórico Provincial de Albacete.
- Sobre Gabriel Lodares: Wikipedia y Diccionario Biográfico de Castilla-La Mancha — ninguna fuente lo vincula al fútbol.